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martes, octubre 08, 2013

Una animación para animar el recuerdo: "Mary and Max" (Australia, 2009)

¿Alguna vez de niño o niña tuviste la osadía de escribirle a un desconocido como esperando una respuesta, un eco, una señal, de aquel lugar que nos dicen que existe pero nunca hemos estado ahí?

Curiosamente, al menos para mi, cuando era niño me gustaba volver la vista la cielo, en las tardes que el sol ya no me lastimaba, en las noches de lucha llena para ver la diferencia de las estrellas con respecto a cuando la luna menguaba completamente, e imaginaba que había mundos más allá de las estrellas, y allá quería yo llegar, caminando, volando o disparado. Vaya, que siempre vi una noche diferente, nunca vi dos noches iguales con la misma disposición de objetos "arriba".
     Yo crecí en un lugar costero, y parte de mi infancia la pasé en una zona cuasi rural, cercana a la gran ciudad de aquel entonces. Por aquellos años cuando nos llegaban a visitar personas que tuvieron un viaje de más de 12 hrs en coche, pues para mi era algo "muy pero muy lejano", claro, pensaba que no tanto como las estrellas, pero recuerdo que cuando de niño comencé a escuchar de viva voz relatos de las personas que habían estado en la "gran ciudad de México", o en los Estados Unidos, para mi eran lugares que sabia eran lejanos, pero igual deseaba estar ahí, para como testigo invisible, presenciar los relatos que me hacían.
     De niño comencé a hacer muchas amistades, y cuando tuve oportunidad de conocer gente "de fuera", pues les hacía preguntas hasta de cómo agarraban los alimentos, o si a su perro les decían igual que en mi casa.
Bueno, pero todo lo que les he compartido hasta este momento tiene la finalidad de hablarles de una película. Se trata de "Mary and Max", o "Maria y Maximo (o Maximiliano)", esto en un esfuerzo de interpretar la lengua en algo que sea más cercano a lo que vivimos. Es una película australiana, del año 2009, animada con la técnica "stop motion", con figurillas moldeables en un material tipo plastilina o macilla. 
     "Mary and Max" es un cuento o historia acerca de la amistad que surge entre dos perfectos desconocidos que se conocen por intercambio de cartas escritas, usando el correo ordinario postal. Mary es una niña de 8 años, solitaria, que vive en los suburbios de Melbourne, Australia, y Max es un hombre de 44 años, con obesidad severa, que vive en Nueva York, EE.UU. 
     La amistad entre Mary y Max embona a partir de las preguntas sin resolver que cada uno tiene del mundo en el que viven, de lo que consideran desconocido, y de lo que creen que saben del mundo, pero es necesario corroborarlo con alguien más que en honestidad hable respondiendo. A uno y al otro le surgen inquietudes de lo que para el otro es "correcto" o "no correcto" en la sociedad que viven, y hallan cosas comunes, como los sueños y las frustraciones. Uno ayuda al otro, y uno se enoja con el otro, como ocurre en cualquier amistad, pero aqui la comunicación es lenta, a destiempo, y amarrada al ánimo con que se desea saber una respuesta. El final es precioso, pero no convencional, y lo llamo "precioso" porque cada uno de los personajes aprende más de lo que esperaba del otro, y como en cualquier historia humana los miedos, las esperanzas y las frustraciones, pueden orillarnos a pensar por el otro, sin atrevernos a consultarle, o a dar lo que creemos que el otro necesita. 
     Les puedo sugerir que la vean, yo lo hice en una noche de trabajo muy cansado, pero quise irme a la cama con ideas para echar a descansar mis sueños, y la noche de un lunes al ver esta película se me vinieron a la mente los pasajes de mi niñez en que formulaba el mundo exterior, en que apreciaba la noche, y también las amistades que sostuve a través de cartas escritas con amigos entrañables.
     Aquí les comparto el trailer/corto de la película. Esta disponible en muchos videoclubes, y servicios onLine también. Ojalá la puedan disfrutar.

lunes, junio 03, 2013

Acerca de mi educación en México

A continuación les comparto esta respuesta que le escribí a un amigo, Lino Coria, quien es una persona que hace investigación en video digital en 3D, y tiene un canal en YouTube con videos muy buenos, además de ser un cinéfilo con buen gusto.

En un video reciente Lino hace una revisión y crítica breve de la película tan polémica "De panzazo". Al final de la crítica Lino solicita como "tarea" que le compartamos nuestra experiencia en nuestra educación en México, y sobre ese tema tratan los siguientes párrafos.


En mi experiencia como estudiante en México, y específicamente en mi natal Acapulco, Guerrero, tuve la oportunidad de estar en la primaria en colegio particular, el primero muy caro y muy malo, pero me dio las bases del idioma Inglés (es lo único que rescato de ese periodo: hasta 4to grado), y después asistí a un colegio de religiosas, que en verdad me dieron todas las bases académicas que me han servido para todos mis demás estudios. Es respetable lo que otros puedan opinar de las religiosas, pero a mi me ayudaron a aprender a "aprender".
La secundaria la estudié en una "Escuela Secundaria Técnica", que era una vacilada, mucha corrupción y era algo muy parecido a una cárcel de las peores, aún así en ese periodo tuve a cuatro profesores maravillosos que me ayudaron a continuar mi camino y sembraron semillas de superación "más allá de lo que ahí se veía", como muchas veces me comentaban en charlas privadas.
La preparatoria/bachillerato lo curse en una escuela del gobierno también, muy mala, en el turno vespertino y en pleno cerro, textualmente hablando, un año entero el salón de clases fue en la intemperie. El común de mis compañeros asistian porque les interesaba tener "el papel de la prepa" para conseguir un mejor trabajo, y yo aproveche a cuatro excelentes maestros que tuve para aprender "lo que se pudo", como ellos mismos me decían. La escuela no tenía ni biblioteca, ya con ese dato es más que decir otra cosa. Algo común de mi profesores en esta etapa fue su consejo "vete de Acapulco, vete a estudiar al D.F., o a Guadalajara o Monterrey; por allá hay buenas escuelas donde tu podrás aprender, aquí en Guerrero si te quedas será una lástima y te echarás a perder". Así lo hice.
A los 18 años, al termino de mi preparatoria, migré a la Ciudad de México, gracias a mi esfuerzo pude aprobar e ingresar a la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), en la Unidad Iztapalapa, y ahí comencé a cumplir un gran sueño: asistir a "una escuela de verdad, con biblioteca, hemeroteca, librería, teatro, aulas bonitas y lo mejor de todo: profesores que sabían mucho".
El resto de mi preparación ha sido a nivel superior y de posgrado, todo en el D.F., y con estancias en centros de  investigación del CONACYT (Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología), y estancias en España. 
Como comentario final sí es justo decir de mi asombro al conocer la educación en el D.F., aquí si tienen un alto nivel académico con respecto a Guerrero y otros estados de la provincia, y aún las escuelas del Estado, las llamadas "de Gobierno", en el D.F. hay unas excepcionales. 
Tengo fe que esta realidad cambie, que nuestros hijos o infantes de las nuevas generaciones, se hallen en escuelas mejores, y que los veamos como parte de nosotros, quienes continuarán la especie, y quienes la podrán perpetuar de muchas formas, especialmente en armonía y paz.

Saludos.